Château Lafite-Rothschild. Un referente del vino.

Château Lafite-Rothschild es una de las bodegas más prestigiosas de Burdeos desde el siglo XVII. Es un Premier Grand Cru Classé y sólo cuatro vinos más poseen tal distinción: Haut-Brion, Latour, Margaux y Mouton. La propiedad es de la todopoderosa familia Rothschild.

El viñedo de Château Lafite-Rothschild cuenta con más de 100 hectáreas y se asienta sobre una pequeña elevación, de ahí el nombre de “lafite” (altozano en francés).

La variedades de uva de Château Lafite-Rothschild son: 70% cabernet sauvignon, 25% merlot, 3% cabernet franc y 2% petit verdot. La densidad de plantas/hectárea alcanza casi las 9000.

Foto de las cubas de fermentación de Château Lafite-Rothschild
Foto de las cubas de fermentación de Château Lafite-Rothschild

Las instalaciones de vinificación de Château Lafite-Rothschild son subterráneas en buena parte. En ellas se disponen un conjunto de cubas de madera numeradas donde fermenta Lafite. Este proceso dura once días y, después, permanece veinte más en contacto con los hollejos. El remontado se realiza dos veces/día. La fermentación maloláctica dura un mes y no se utilizan levaduras artificiales. Todo se controla por un dispositivo central.

La crianza se realiza en dos salas, la “bodega de primer año” y la de “segundo año”. Las barricas son de roble francés y se elaboran en la tonelería del castillo. Se numeran por lotes en función del número de la cuba de fermentación de la que proviene el vino, la cual está vinculada al fruto obtenido en una parcela concreta. A los cuatro meses se produce el ensamblaje definitivo y nace verdaderamente el “grand vin”.

La espectacular bodega Château Lafite-Rothschild de segundo año es circular y fue diseñada por Ricardo Bofill. Aquí se clarifica y filtra el vino antes de embotellarse. Está construida justo debajo del viñedo.

Imagen del a bodega bajo el viñedo de Château Lafite-Rothschild
Imagen del a bodega bajo el viñedo de Château Lafite-Rothschild

Château Lafite-Rothschild posee una colección de 6000 botellas antiguas de Lafite que incluyen cuatro de 1787.

Lafite-Rothschild todavía se muestra joven veinte años después de la vendimia y se mantiene en plena forma durante décadas. Su longevidad –al igual que la de toda gran obra- es superior a la de la vida humana.

En nariz nos ofrece los aromas que siempre le han caracterizado: la madera de cedro, la grosella negra, los ahumados y las notas de grafito. En boca destaca por su soberbio equilibrio, suavidad y longitud. Desgraciadamente, lo único malo es su desorbitado precio, superior a 1000 euros en algunas de las últimas añadas. Pero cuando se bebe un gran Lafite no se olvida nunca.

Château Lafite-Rothschild