Dos Caminos: Vino de Terroir.

Un vino sorprendente es Dos Caminos de la bodega La Cava del Loco. El nombre es un juego de palabras que hace honor a la viña homónima y a que en la vida siempre hay dos caminos posibles. Entre sus cualidades destacan su prodigiosa mineralidad, su equilibrio y longitud. Un auténtico producto artesanal de gran calidad.

Jaime Álvarez es el director técnico, jefe de viñedo y vinificador de la bodega. Cursó enología en la universidad de San Jorge de Zaragoza, realizó un curso superior en Viticultura Avanzada en la Ribera del Duero. Trabajó en la bodega francesa Les Griottes y estuvo al frente de la bodega Viñas del Bierzo.

El objetivo es elaborar mencía en toda su expresión. Para Jaime el vino no  se le da forma abusando de productos químicos. En la viña no se usan herbicidas ni pesticidas; en bodega no se emplean levaduras secas activas, taninos, acidificantes  ni conservantes. Sólo se permiten cantidades ínfimas de sulfuroso como elemento de seguridad.

Imagen. Etiqueta Botella Dos Caminos
Imagen. Etiqueta Botella Dos Caminos

Los viñedos se encuentran en el pueblo de Rimor, a 700 metros de altitud, con orientación norte-mediodía, iluminados por el sol desde que amanece hasta el ocaso. El sustrato está compuesto en un 70% de arcilla, un 20% de pizarra y un 10% de sílice, lo cual confiere al vino unas complejas notas minerales y una acidez que le augura una larga vida en botella.

Imagen. Contra etiqueta Dos Caminos
Imagen. Contra etiqueta Dos Caminos

El trabajo de las viñas empieza a finales de febrero inicios de marzo, con la poda a dos yemas francas. Posteriormente, en abril, se realiza el deschuponado que consiste en eliminar todos aquellos pámpanos que aparecen fuera de los pretendidos con la poda. En mayo, durante la floración, cesan todas las tareas. Después comienza la poda en verde, que consiste en eliminar los pámpanos que no traen fruto consigo.

Más tarde se produce el aclareo de racimos con el fin de que los que permanezcan obtengan los nutrientes necesarios para alcanzar la máxima calidad. Por último, se lleva a cabo el deshojado para eliminar las hojas más próximas a los racimos y así  lograr que éstos se encuentren lo más aireados posible y eliminar el riesgo de enfermedades criptogámicas.

Tras una vendimia seleccionada y manual, la uva llega a la bodega,  pasa por la despalilladora para separarla del raspón y es encubada en tinas de roble francés donde se lleva a cabo la maceración y fermentación alcohólica. Se realizan bazuqueos dos veces al día para la extracción de los taninos -responsables de la estructura- y los antocianos -responsables del color y los aromas-.

La maceración dura 10-15 días. Después los hollejos son prensados y separados del mosto-vino, y una vez finalizada la fermentación alcohólica, el vino pasa a barricas borgoñonas de roble francés, donde se produce la fermentación maloláctica, junto con una crianza sobre sus propias lías a través del batonage.

Tras la fase anterior el vino vuelve a la barrica durante nueve meses. Todo se realiza a mano. No utilizan bombas ni filtros. Una vez embotellado, el vino realiza una crianza  de otros nueve meses.

El resultado es un producto con mucha personalidad, un auténtico “vino de terroir”. ¿Quién dice que no hay acidez en el Bierzo? ¿Quién puede dudar de la existencia de mineralidad en los vinos? ¿Quién afirma que no sabemos usar la madera en España? ¿Está Borgoña tan lejos del Bierzo y de otras regiones españolas?