El consumo del vino en España se situó en 2014 en 17 litros/habitante al año, menos de la mitad que en el año 2000. La tendencia a la disminución también la encontramos en los países de nuestro entorno aunque no tan acusada.

 

Consumo_editorial

 

Nadie ha establecido una razón clara de las causas de este fenómeno que se repite una y otra vez. Se han apuntado distintos factores: el mal servicio del producto en multitud de locales, la crisis profunda que padecemos,  el poco acertado marketing del vino, los cambios sociales, etc.  Pero esta situación negativa es sólo una parte de la realidad: El bajo consumo contrasta con el aumento de nivel cualitativo y el interés por la cultura de vino. Consideramos que jamás ha habido mejores vinos que los de hoy, se realizan más cursos de cata que nunca, ha hecho su aparición el enoturismo, el grado de conocimiento sobre el vino se ha incrementado considerablemente, etc.

Lo bueno y lo malo suceden al mismo tiempo lo que nos lleva a pensar que no estamos en decadencia. Son los cambios sociales los que han provocado que el vino haya dejado de ser una mera bebida de consumo -que habitualmente se tomaba mezclada con gaseosa- a ser considerado un producto de calidad. Hace pocos años a casi nadie se le ocurría pensar en ello, era una bebida barata porque su calidad era ínfima y lo que acontecía en el proceso de elaboración muchas veces era cuestionable. Lo que se está abandonando es una manera menos digna o apropiada de beber. Hoy se le reconoce al vino un valor en sí  que no tienen otras bebidas: forma parte de nuestra cultura.

Este consumo más selectivo permite que  se vaya desvinculado del consumo irresponsable, del alcoholismo y sus tremendas consecuencias. Como hemos dicho en nuestros principios, el conocimiento del vino es  uno de los mayores antídotos contra la lacra del alcoholismo. Sin el consumo responsable no existe cultura del vino de ningún tipo.

El descenso del consumo en España ya venía ocurriendo antes de la crisis lo que indica que aunque ésta influya en la aceleración del fenómeno no puede imputársele como única causa. Sin duda, cuando mejore la economía se recuperaran en cierta medida las ventas y algunos datos apuntan ya en esta dirección. Pero no nos engañemos afortunadamente nunca se beberá el vino como se hacía antes. Hoy el vino  es algo especial y se consume de manera más digna.