Opinamos que Robert Parker, el catador más importante e influyente de la historia, ha tenido variaciones a lo largo de estos años en su forma de proceder, por ejemplo, ya no cata más que los vinos bordeleses y californianos, han cambiado sus colaboradores en la guía, la forma de obtención de muestras también se ha modificado, etc. Afortunadamente, en la actualidad cuenta con un gran catador para los vinos españoles: Luis Gutiérrez. Vaya hacia Luis nuestro mayor respeto y admiración por su buen hacer.

No obstante, aquí nos vamos a centrar en la figura de Robert Parker y no en la de ninguno de sus colaboradores. En 2007 se publicó en Francia un libro de Hannah Agostini -la traductora de Parker al francés- y Marie Françoise Guichard: Robert Parker, anatomie d’un mythe. En el libro expresan de forma objetiva los múltiples errores que el catador americano ha cometido en sus guías.

Robert Parker
Robert Parker

Los fallos son muy claros y cualquiera puede comprobarlos abriendo la guía Parker de vinos de Burdeos. Agostini le envío las pruebas de corrección a Parker pidiéndole que corrigiera más de 5000 erratas. Entre los fallos se encuentran los siguientes: no modificar las fechas de consumo del vino a pesar que las catas fuesen realizadas años antes, equivocarse con los propietarios de las bodegas -incluso algunos difuntos seguían realizando buenos vinos-, clasificar de forma errónea en el ranking de productores -por ejemplo, estaban posicionados mejor productores que habían obtenido unas notas de cata claramente inferiores a otros, etc. Son más de trescientas páginas repletas de errores de este tipo.

Parker escribe las catas de forma aislada para su página web, las erratas ocurren cuando al juntarlas con el fin de publicar un libro no se revisan las anotaciones y no se actualizan los detalles a la fecha de publicación. Es decir, fallos de escritor poco serio y descuidado.

Por otra parte, Parker no tuvo ninguna formación especial, es autodidacta, de hecho, comenzó a tomar vino en los “bistrots” de París porque era más barato que el café. Opinamos que su gusto es el típico de muchos anglosajones –que quede claro que no el de todos-, basado en la exuberancia de los vintages port y los jereces dulces. De hecho, creo que algo parecido a esto es lo que quiere encontrar en los tintos.

Finalmente, al margen de haber fomentado la globalización, ha “dañado” el estilo de hacer vino de zonas clásicas. Es el caso de Châteauneuf-du-Pape, la orilla derecha de Burdeos e incluso  Oporto. Con todo respeto por las opiniones que podáis tener, consideramos que los “châteauneuf” en barricas nuevas, los “vintages” con marcados aromas de madera y los burdeos de fruta pasa son una aberración.