Emilio Moro

Imagen. Bodegas Emilio Moro
Imagen. Bodegas Emilio Moro

Emilio Moro tiene su sede en Pesquera, una de las localidades más prestigiosas de la Denominación de Origen Ribera del Duero. Esta empresa se fundó en el año 1989 por iniciativa de Emilio Moro -fallecido en 2008-, un cosechero y bodeguero particular cuyos antepasados se habían dedicado también a la elaboración de vino. Hoy dirigen la bodega sus hijos José y Javier Moro. Sus vinos son conocidos por la práctica totalidad de los aficionados en España y fuera de nuestro país. Casi todos hemos oído hablar de Finca Resalso, Emilio Moro, Maleolus y Emilio Moro Clon de la Familia.

Imagen. Emilio Moro: espectacular sala de crianza
Imagen. Emilio Moro: espectacular sala de crianza

Emilio Moro cuenta en la actualidad con 200 hectáreas de viñedo propio, plantadas con tempranillo de la mejor calidad. La producción anual supera el millón de botellas que se exportan a todo el mundo. La bodega se basa en tres principios: tradición, innovación y responsabilidad social. La alta tecnología está implementada en la gestión de la casa, por ejemplo, cuenta con un software de gestión de parcelas por GPS, incorporan sensores en campo y bodega para analizar las tendencias de las futuras cosechas y su evolución en el vino. Realizan además estudios para erradicar las enfermedades de la madera. Muestra de su responsabilidad social es la Fundación Emilio Moro cuyo fin es  llevar el suministro de agua potable a las zonas más desasistidas del continente africano y el sudeste asiático.

Algunas de sus parcelas son muy antiguas, es el caso de Sanchomartín y Valderramiro. De estas fincas salen dos de los mejores vinos de la firma.

Imagen. Vinos Emilio Moro
Imagen. Vinos Emilio Moro

Esta casa elabora los siguientes vinos:

Finca Resalso. Las uvas proceden de los viñedos más jóvenes de la firma. El tiempo de crianza es aproximadamente de unos cuatro meses. Ofrece una buena relación calidad-precio.

Emilio Moro. Proviene de viñedos con plantas de entre 15 y 25 años de edad. La crianza tiene lugar en barricas de roble francés y americano durante 12 meses. Se trata de un vino definitorio del estilo de la Ribera del Duero.

Malleolus significa  “majuelo”. Su crianza se prolonga durante 18 meses en barricas de roble francés Allier. Nos sorprendió por su potencia cuando salió al mercado. Se marcan las notas de la madera nueva y la fruta golosa. Es una marca de referencia para todos los seguidores de Robert Parker.

Imagen. Emilio Moro: Malleolus de Valderramiro
Imagen. Emilio Moro: Malleolus de Valderramiro

Malleolus de Valderramiro. Las uvas proceden del Pago de Valderramiro y fueron plantadas en 1924. Permanece este vino año y medio en barricas nuevas de roble francés. Su producción es muy limitada, apenas se elaboran unas 6000 botellas. Es quizá el Maleolus que más nos gusta. Se trata de un vino de enorme estructura, gran concentración y volumen.

Malleolus de Sanchomartín. La uva proviene del Pago de Sanchomartín. Esta finca se plantó con la variedad tempranillo en 1944. La crianza tiene lugar en barricas de roble francés durante 22 meses. Posee la intensidad y la opulencia del anterior. Los tostados del roble tienen aquí un gran protagonismo y predominan sobre la fruta negra muy madura. No es el tipo de vino más adecuado para los aficionados a los caldos de estilo atlántico.

Imagen. Emilio Moro Clon de la Familia
Imagen. Emilio Moro Clon de la Familia

Emilio Moro Clon de la Familia. Es uno de los vinos de mayor nivel cualitativo de la casa. Procede de las parcelas de Cornalvo, Camino Viejo y La Mira de suelos arcillosos, calizos y pedregosos.  La maderación tiene lugar durante 32 días en depósitos de 3000 kilogramos. Se cría durante 18 meses en barricas de roble francés. La producción se limita a unas 1000 botellas.

Podemos concluir que se trata de vinos que siguen los gustos de la mayoría de los consumidores actuales. Son productos opulentos, intensos, hedonistas, estructurados, concentrados, golosos. Poseen notas abundantes a madera nueva y una fruta negra madura del agrado de muchos. Es el “estilo internacional” en su plenitud. Como sucede en todos los aspectos de la vida cuenta con apasionados y no tan apasionados. En cualquier caso, la andadura de esta bodega desde su fundación es impresionante, admirable, sólo desde un buen trabajo mantenido año tras año puede alcanzarse el prestigio que esta casa ha logrado tanto en nuestro país como en el mundo entero.