Gran Reserva 904 es uno de los mejores vinos de La Rioja Alta S.A.

Imagen. Gran Reserva 904, añadas 1982, 1997 y 2005
Imagen. Gran Reserva 904, añadas 1982, 1997 y 2005

El Gran Reserva 904 es uno de los mejores vinos de La Rioja Alta S.A junto a 890. Sólo se hace en añadas donde la calidad de la uva es excepcional.

904 hace referencia a las tres últimas cifras del año en el que Don Alfredo Ardanza unió las bodegas de su propiedad -Bodegas Ardanza – a La Rioja Alta S.A  Para conmemorar ese evento se elaboró por vez primera este vino. Al inicio se llamó “1904” pero esto era confuso para el cliente, imaginemos lo difícil que sería pedir “un 1904 de 2001” y además había problemas legales si el año se utilizaba como marca. Sólo se elabora unas 4-6 veces de media cada 10 años. El número de botellas que salen a la venta suele rondar las 150.000.

El coupage del Gran Reserva 904 es un 90% de tempranillo situado en zonas más altas que el destinado a Viña Ardanza. Los suelos donde está plantado son calcáreos. El 10% restante es de graciano, una variedad más tardía que la anterior. El graciano hasta hace treinta años estaba mezclado en la viña con el tempranillo, ahora en La Rioja Alta S.A tienen cada viñedo plantado con una variedad con el fin de asegurar la maduración óptima de cada una de ellas. El graciano aporta mayor frescura a los envejecimientos, mantiene más tiempo el color del vino y aromáticamente da notas florales.

Imagen. Este dibujo figura en todas las botellas de los Gran Reserva 904 y 890
Imagen. Este dibujo figura en todas las botellas de los Gran Reserva 904 y 890

La crianza del Gran Reserva 904 es de cuatro años en barricas de roble americano, durante ese periodo se trasiega en ocho ocasiones. Esta operación se realiza de forma manual y no sólo consiste en cambiar el vino de una barrica llena a otra vacía, es una operación en la que se controla la calidad, de modo que si el trasegador observa alguna anomalía la barrica es inmediatamente apartada.

La crianza del graciano y del tempranillo tiene lugar por separado ya que la mezcla final no se produce hasta antes del embotellado.

Al igual que ocurre con otros vinos de la bodega hay un cierto cambio -aunque conservando la esencia de un gran reserva de La Rioja-, debido al uso de barricas más nuevas y a un mayor control del proceso de maduración de las uvas. A partir de los años 90 del siglo pasado tienen un color más oscuro, una mayor concentración, son más suaves y la acidez está mejor integrada.

Gran Reserva 904 cosecha 1997. Un gran vino nacido de una cosecha mediocre
Imagen. Gran Reserva 904 cosecha 1997. Un gran vino nacido de una cosecha mediocre.

Vayamos con el perfil de cata del Gran Reserva 904. Visualmente tiene un color rojo cereza con ribete rosado que va evolucionado a tonos pardos y yodados en las añadas antiguas. La lágrima es bastante densa. En nariz es de intensidad alta, muy especiado, sobre todo, nos ofrece notas de vainilla, canela, pimienta negra, café, tabaco, clavo de olor, etc. Respecto al reserva Viña Ardanza tiene una mayor complejidad y se muestra más cambiante. Es menos aromático en las añadas recientes en comparación con las antiguas. En boca la acidez siempre es importante. Es delicado y fácil de beber, se asemeja a un vino de la Borgoña. Quizá sea el más sabroso de los vinos que elabora La Rioja Alta S.A. El equilibrio y su carácter sabroso son sus dos grandes virtudes.

Es un vino que recomendamos no decantar y dejar que se vaya abriendo poco a poco en la copa. En nuestra opinión debe tomarse sólo ya que el Gran Reserva 904 es un vino excepcional. En caso de que decidiéramos compartirlo en una comida con nuestros familiares o amigos acompañaría muy bien las carnes rojas y el jamón ibérico. No lo aconsejamos con platos excesivamente contundentes como el cocido o las parrilladas de carne.