Hacienda Pradolagar 2005.

Imagen. Hacienda Pradolagar 2005

Imagen. Hacienda Pradolagar 2005

La Bodega Marqués de Vargas se construyó en 1989 en la propiedad Hacienda Pradolagar en Logroño. Don Pelayo de la Mata ostenta el Marquesado de Vargas en la actualidad y es la cuarta generación de su familia vinculada a la producción de vino.

La bodega tiene una extensión de 70 hectáreas  plantadas de tempranillo, mazuelo, graciano y garnacha. El suelo es arcilloso-calcáreo. Se seleccionaron  6750 litros de vino, procedentes de las uvas cultivadas en el Pago “La Victoria” -3,3 hectáreas-. La fermentación tuvo lugar en  depósitos de acero inoxidable de 3.000 Kg, durante 12 días a 31º grados de temperatura. Posteriormente tiene lugar la fermentación maloláctica. La crianza se prolongó durante veintidós meses en treinta barricas nuevas de robles ruso y francés  fabricadas por Seguin Moureau.

Hacienda Pradolagar es el mejor vino de Marqués de Vargas. Muestra un equilibrio entre la tradición riojana y la renovación. Siempre que lo hemos catado atrae poderosamente nuestra atención ya que encontramos una mezcla de sensaciones bordelesas y riojanas, parece un Médoc riojano o un Rioja bordelés. Probablemente en las variedades de uva que entran en su composición tras la palabra “otras” se encuentra un porcentaje significativo de cabernet sauvignon, al menos, son las sensaciones de esa variedad las que encontramos tanto en nariz como en boca.

Tipo de vino: Tinto.

Bodegas: Bodega Marqués de Vargas.

Región: D.O. La Rioja.

Variedades: 40% Tempranillo, garnacha, mazuelo y otras (¿¿cabernet sauvignon??).

Fase visual: Rojo  picota de capa media-alta y lágrima abundante.

Fase olfativa: Intensidad media-alta. Aromas propios de barrica nueva, pimienta, clavo, fruta roja -cerezas-, naranja ácida, lima. Presenta un buen balance entre las sensaciones de la crianza y las de la fruta.

Fase gustativa: Hacienda Pradolagar 2005 es un vino que se encuentra en un magnífico momento de consumo y al que también podemos dejar envejecer durante años en nuestra bodega.  Se muestra concentrado,  con cuerpo y con una maravillosa textura. Nos ofrece unos taninos bastante gratos y domados. Equilibrio gustativo plenamente logrado en el que destaca su acidez cítrica. El alcohol está perfectamente integrado. Sabroso, muy largo, ofreciéndonos agradables sensaciones durante todo su recorrido por la cavidad bucal. Posgusto persistente con notas de la crianza y a fruta roja.

Puntuación: 95/100 (excepcional).