Historia del Vino: La Edad Media

Imagen. Abadía Retuerta (Valladolid). Las ordenes monásticas contribuyeron decisivamente a la expansión del cultivo del vino.

Imagen. Abadía Retuerta (Valladolid). Las ordenes monásticas contribuyeron decisivamente a la expansión del cultivo del vino.

La historia del vino durante la Edad Media va a tener una estrecha relación con la religión. Durante este período histórico -iniciado en el siglo V tras la caída de Roma y que se se prolongará hasta el siglo XV- será esencial el papel de la Iglesia Católica. Debemos recordar que el vino es la bebida más citada en la Biblia. En el libro del Génesis -el primer libro de la Biblia- nos es referida la ebriedad de Moisés. Igualmente conocido es el milagro llevado a cabo por Jesucristo en las bodas de Caná al convertir el agua en vino. Pero el hecho fundamental es haber convertido a nuestra bebida en un elemento imprescindible de la Liturgia de la Comunión. Gracias a ello el vino va a sobrevivir en los duros tiempos del Medievo. Además la expansión del cristianismo va a causar que los misioneros lo lleven al resto de los continentes conocidos.

El largo periodo medieval va a suponer una considerable mejora cualitativa de los vinos. Mientras que en la Edad Antigua los vinos se mezclaban con agua y se les añadía hierbas y especias, el vino tal y como lo conocemos en nuestros días surgió en la Edad Media.

Imagen. Château Pape Clément es una de las más prestigiosas bodegas del mundo. Fue propiedad del Papa Clemente V.

Imagen. Château Pape Clément es una de las más prestigiosas bodegas del mundo. Fue propiedad del Papa Clemente V.

Los monasterios son propietarios de muchos viñedos en toda Europa, los monjes gestionaron e incluso crearon muchos de los más prestigiosos existentes en la actualidad, por ejemplo, el mítico Clos Vougeot es fruto de la iniciativa de los cistercienses de la Abadía de Citeaux. Por otra parte, el vino era la bebida más higiénica, recordemos que no se disponía ni de lejos del tratamiento sanitario del agua que disfrutamos en la actualidad. Además la dureza del trabajo agrícola hacía necesario incluir en la alimentación el vino con el fin de sobrellevar las agotadoras jornadas en el campo.

La fama de los vinos bordeleses se inicia en el siglo XII fruto del matrimonio de Enrique Plantagenet y Leonor de Aquitania. El enlace hizo que la región de Aquitania formase parte del territorio inglés, lo que produjo que buena parte del clarete de Burdeos se exportara como intercambio por otras mercancías. Asimismo y fruto de la influencia de la Corte Papal de Aviñón, a partir del siglo XIV el vino tinto empieza a ser el más apreciado iniciándose el declive de los rosados y los blancos dominantes hasta entonces en el gusto popular.

Imagen. El Vino de Jerez no desapareció con la dominación árabe de la Península Ibérica. En la imagen vemos las barricas del Moscatel Toneles, uno de los mejores jereces que existen.

Imagen. El Vino de Jerez no desapareció con la dominación árabe de la Península Ibérica.

No siempre la influencia de la religión ha sido positiva. El Corán prohibe el consumo del alcohol y tal prohibición no se ha modificado siglos después del fin de la Edad Media. Recordemos que la península Ibérica fue dominada por los árabes durante cerca de ochocientos años. Lo más curioso es que en España se siguió cultivando la vid para producir uva de mesa. No obstante, existen referencias de que el vino de Jerez, Málaga y el de Montilla-Moriles se siguieron consumiendo en el Califato de Córdoba. Hubo intentos de arrancar las plantas, el más destacado fue llevado a cabo por Alhakén II en el siglo X. Este Califa -uno de los gobernantes más destacados y cultos de toda la historia del Califato- intentó acabar con los viñedos, pero tal acción pudo ser evitada cuando los cultivadores adujeron que las uvas se usaban para alimentar a los combatientes en su Guerra Santa.

Podemos concluir afirmando que la Edad Media fue una época clave en la historia del vino, sin los acontecimientos que durante la misma se produjeron, nuestra bebida no sería tal como hoy la conocemos. A pesar de la crisis que supuso el fin de la antigüedad se dieron pasos decisivos -la creación de algunos de los viñedos más prestigiosos del mundo, la expansión del cultivo del vino, el predominio de los tintos, etc.- sin los cuales es imposible entender el vino de nuestros días.