Borgoña  es una pequeña franja de viñedos que se extiende sobre poco más de sesenta kilómetros. Puede dividirse en dos zonas: La Côte de Nuits –centrada en los tintos- y la Côte de Beaune – donde nacen algunos de los mejores blancos del mundo-. A lo largo de la franja se disponen uno tras otro numerosos pueblos: Fixin, Gevrey-Chambertin, Chambolle-Musigny, Vougeot, Vosne-Romanée, Aloxe-Corton, Beaune, Meursault, Puligny-Montrachet, Chassagne-Montrachet. Muchos de sus nombres son compuestos debido a que han incorporado la denominación del viñedo más famoso de la localidad, por ejemplo, en Chambolle-Musigny, el segundo término -Musigny- es el terruño más mítico de la población de Chambolle. Por otra parte, el término “Côte” significa cuesta. Así, la Côte de Nuits y la Côte de Beaune significan cuesta de la noche y cuesta de Beaune respectivamente. Y la agrupación de ambas, la “Côte-d’Or” significa cuesta del oro.

En esta región vinícola hay más de 110 denominaciones -Appellations d’Origine Contrôlée (AOC)- clasificadas en varios niveles: regionales (bourgogne, crémant de bourgogne), municipales o de comuna (Vosne-Romanée, Chambolle-Musigny, Monthélie), de Premier cru (Vosne-Romané Premier Cru, Clos de Vougeot Premier Cru), y en la cima, las denominaciones de terruño o de “grand cru” (Romanée Conti, Musigny, La Grande Rue, Montrachet, Chevalier-Montrachet, Richebourg). Esta últimas no son más que simples fincas casi siempre de tamaño muy reducido y con una gran historia -en ocasiones milenaria- a sus espaldas.

Planta de pinot noir en el viñedo de Richebourg

Pinot Noir, variedad predominante del terruño francés de borgoña.

Las variedades dominantes de uva son la pinot noir en los tintos y la chardonnay en los blancos. La primera es quizá el tipo de uva favorito de los amantes del vino, ofrece unos aromas a fresas, frambuesas, grosellas y fruta roja en general. Su delicadeza es inigualable. Fuera de Borgoña es muy difícil que alcance tal grado de calidad. La chardonnay es la reina de las blancas por excelencia, da vinos con una buena estructura y cremosidad y es la uva de muchos de los  mejores blancos del planeta.

Los borgoñas nos atraen por sus aromas deliciosos a frutas del bosque, por sus exuberantes especias o por el goloso licor de frutas que sentimos en la boca. Un análisis más detenido muestra un gran número de sensaciones perfectamente ensambladas y durante la degustación sucesivas capas de profundidad van apareciendo desvelándonos su complejidad, algo difícil de encontrar en cualquier otro vino.

La bodega más prestigiosa de la tierra se encuentra aquí: El Domaine de la Romanée Conti. Su vino más preciado Romanée Conti nace del viñedo del mismo nombre. Una botella de 750 ml cuesta unos 14.000 euros. Otras bodegas míticas son el Domaine Leroy, el Domaine Anne Françoise Gros, el Domaine Comte Georges de la Vogüé, el Domaine Bonneau du Martray, el Château de Vosne-Romanée, etc.

Borgoña es quizá la zona preferida por muchas de las personas acostumbradas a catar. No se la puede llegar a conocer en profundidad jamás. En esta región está la clave del vino.