Tradición, patrimonio y gastronomía se aúnan en la Ruta del Vino Ribera del Duero.

La Ruta del Vino Ribera del Duero es un buen destino para una escapada en Semana Santa. Sus celebraciones, con un marcado carácter castellano, ofrecen al visitante siglos de tradición. A las manifestaciones religiosas se suman la cultura, el patrimonio de los pueblos y las particularidades de la gastronomía en estas fechas de Cuaresma. Todos estos atractivos ofrecen al visitante una gran experiencia.

Tradición y religiosidad de interés turístico  

Las celebraciones de Semana Santa en los municipios de la Ruta del Vino Ribera del Duero tienen un marcado carácter religioso, sobrio y castellano. No solo se celebran las tradicionales procesiones, sino que, en algunas localidades, tienen lugar algunos actos singulares como “Los Sayones” de Roa o la Bajada del Ángel en Aranda de Duero y Peñafiel.

Ambas localidades el Domingo de Resurrección escenifican la Bajada del Ángel, una tradición que se remonta siglos atrás y en la que un niño vestido de ángel desciende, con un sistema de poleas, para quitarle el manto negro a la Virgen. Precisamente, las fiestas de estas dos localidades están declaradas de Interés Turístico, Nacional en el caso de Peñafiel y Regional en Aranda de Duero.

Semana Santa en la Ruta del Vino Ribera del Duero: Bajada del Ángel en Peñafiel

Semana Santa en la Ruta del Vino Ribera del Duero: Bajada del Ángel en Peñafiel

Otros pueblos de la Ruta ofrecen también manifestaciones religiosas dignas de resaltar. En Roa, por ejemplo, son tradicionales “Los Sayones”, relatos cantados de la pasión y muerte de Jesús que interpreta todo el pueblo en las procesiones de Jueves Santo y Viernes Santo. Más lúdico es el juego de las chapas, un juego de azar con siglos de tradición que tiene lugar en esta misma localidad.

No hay que olvidar tampoco la sobriedad de las celebraciones de San Esteban de Gormaz, con la Bendición del Domingo de Ramos o la Procesión del Santo Entierro de Viernes Santo, originaria del siglo XVII.

El patrimonio de los pueblos

La Ruta del Vino Ribera del Duero se extiende a lo largo de 115 kilómetros y engloba a un gran número de municipios históricos, por lo que no es de extrañar su vasto patrimonio.

Cualquier persona que se acerque a la Ruta va a poder visitar localidades declaradas Conjuntos históricos artísticos, adentrarse en la historia en los castillos de Peñaranda o Peñafiel, donde se ha instalado el Museo Provincial del Vino o profundizar en el patrimonio del territorio en los museos y centros de interpretación repartidos por la zona.

Lugares tan singulares como el Parque Temático del Románico de San Esteban de Gormaz que permite realizar un viaje por gran parte de los monumentos románicos de Castilla y León a través de una serie de maquetas instaladas en un paraje conocido como Molino de los Ojos.

Además del patrimonio histórico y cultural, no hay que olvidar el patrimonio natural de la Ruta y sus paisajes, vertebrados por el río Duero. Algunas localidades ubicadas en colinas y altos se convierten en miradores perfectos para observar el territorio. En la Ruta también hay parajes de gran riqueza paisajística como el Parque Natural Hoces del Río Riaza, un buen lugar para la observación de aves y la práctica del senderismo.

Gastronomía en Cuaresma

Uno de puntos fuertes de la Ruta es su cultura gastronómica y muchos visitantes acuden a localidades como Aranda de Duero o Peñafiel a probar el plato estrella: el lechazo asado.

En Cuaresma, la oferta gastronómica se enriquece y son típicos los platos de bacalao, las sopas de ajo, los potajes de vigilia y también algunas recetas más locales. Por ejemplo, en Roa en estas fechas se elaboran postres caseros como las torrijas o las bolillas y se sirve la tradicional limonada.

Los vinos tintos y rosados de la Denominación de Origen Ribera del Duero son buenos compañeros para cualquier propuesta gastronómica. A su vez, las visitas a bodegas o las catas de vino se convierte en un complemento ideal en una escapada a la Ruta del Vino Ribera del Duero en Semana Santa.

La Ruta forma parte de la iniciativa Enoturismo de Castilla y León, bajo la que esta comunidad está promocionando su riqueza y oferta enoturística. Cabe destacar que Castilla y León es la comunidad con más Rutas del Vino certificadas de toda España (Ribera del Duero, Arlanza, Bierzo, Cigales y Rueda). Fruto del esfuerzo realizado por las mismas y gracias al apoyo a la promoción de Enoturismo Castilla y León, la región continúa cosechando buenos datos.

El Consorcio Ruta del Vino Ribera del Duero es el organismo de promoción enoturística de la Ribera del Duero. Abarca parte de cuatro provincias: Burgos, Segovia, Soria y Valladolid. Engloba a 5 asociaciones, el Consejo Regulador y 54 municipios que albergan 53 bodegas, 19 restaurantes, 25 alojamientos, 9 enotecas y comercios especializados, 3 agencias de viajes, 2 spas, bares de vinos, además de 20 museos y centros de interpretación. La Ribera del Duero se extiende por una franja de 115 kilómetros de este a oeste y cuenta con 21.000 hectáreas de viñedo plantado, con las que se embotellan cada año casi 50 millones de litros de vino. Tiene su sede en Aranda de Duero y está presidida por Miguel Ángel Gayubo.