Vidadillo: Una variedad sorprendente.

Imagen. Vidadillo

Imagen. Vidadillo

Conocimos la variedad vidadillo en una reciente cata dirigida por Guillermo Rodríguez  de Viñedos y Bodegas Pablo en la vinoteca madrileña Bodegabierta. Tuvimos la oportunidad de catar el monovarietal de la gama Menguante realizado con esta variedad. Este vino no deja indiferente a nadie ofreciendo unos aromas sorprendentes y cambiantes: frutas negras -higos pasos, compota de ciruelas y moras-, cítricos, hierbas del campo, especias -tomillo y laurel-, eucalipto y caramelo quemado. En boca se mostró tánico y con una excelente acidez, lo que le augura una larga vida

Guillermo Rodríguez nos dijo que la vidadillo: “Es una de las variedades más antiguas que existen y tiene su origen en Cariñena. Actualmente sólo encontramos viñedos en los pueblos de Almonacid de la Sierra y Longares, y suelen tener una antigüedad importante, no en vano los nuestros tienen una edad de unos 106 años. Tiene un ciclo largo, produce unos racimos cargados de uva y con granos muy gordos, por lo que hay que favorecer su corrimiento, sino los granos de dentro no maduran correctamente. Por eso nosotros llegamos a restringirle la producción hasta 0,5 kg por planta.”

Nos hemos puesto a indagar más sobre la variedad vidadillo dada la curiosidad que nos suscitó Guillermo cuando nos presentó los soberbios vinos de su bodega. Descubrimos que el primer testimonio escrito sobre la vidadillo es del siglo XII. Los autores del mismo fueron los monjes del Monasterio de Piedra.

Imagen. Vino de mayo: Menguante Vidadillo 2011

Imagen. Vino de mayo: Menguante Vidadillo 2011

La variedad vidadillo inicialmente se llamaba crespiello, al menos así lo cuenta Pablo Pacottet en su tratado de Viticultura publicado en 1918. A lo largo de su historia ha tenido distintos nombres: vidadico,  vidado, vidao, vitadillo, vivadillo y, finalmente, Vidadillo. En Aragón su denominación varía en función de la provincia: en Huesca se le llama garnacha de grano gordo; en Teruel, garnacha basta; en Zaragoza, vidadillo o romero.

En la información que hemos consultado se nos informa de sus características y de las peculiaridades de su vinificación:

  • Es una variedad rústica y bastante vigorosa capaz de soportar el mildium y oídium.
  • Aguanta los períodos de sequía.
  • La concentración en azúcares es moderada o baja.
  • Es variedad muy rica en ácido málico, en taninos, y en precursores aromáticos.
  • Debe plantarse en suelos muy pobres.
  • Necesita unas podas de invierno y en verde “hechas a su medida”.
  • Es necesario dominar su vigor para producir granos sanos y muy maduros para evitar los taninos duros y verdes.
  • No puede fermentarse a altas temperaturas ya que en caso contrario los taninos extraídos serán muy amargos.
  • Es preciso que realice la fermentación maloláctica para que el resultado no sea un vino ácido, verde y amargoso.

En 1991 el productor José Pascual Gracia elaboró por primera vez esta variedad separada del resto. A él se le debe haber descubierto las peculiaridades de su vinificación y hacer de la vidadillo una uva de prestigio.

Sólo unos pocos monovarietales se hacen con esta variedad:

  • Terrai V de Cooperativa de Longares “Covinca”.
  • Pulchrum y Gorys realizados por José Pascual Gracia.
  • Taninus, elaborado por la Sociedad Cooperativa San Nicolás de Tolentino.
  • Muret Vidadillo, elaborado por la Bodega Vinae Mureri.
  • Y nuestro vino del mes de mayo, Menguante Vidadillo de Viñedos y Bodegas Pablo.

Descubrimos también que la vidadillo no sólo se encuentra en Aragón, también se halla en la Rioja, allí se la denomina Miguel de Arco. Este dato lo encontramos en el artículo del año 2013 titulado Principales variedades de vid recuperadas en la DOC Rioja cuyos autores son F. Martinez de Toda, J. C. Sancha y P. Balda. En concreto, la vidadillo fue localizada en el viñedo de El Redal, en la subzona de Rioja Baja.

Por lo tanto, la D. O. Cariñena no es el único lugar donde la vidadillo ha sido plantada, el territorio era mayor que el de esta zona concreta e incluía la Rioja. Esto nos lleva a concluir que todavía no hemos descubierto todos sus misterios.