Entrada donde vamos a definir a que nos referimos con vinos tranquilos.

De los viñedos de Oporto salen vinos no tranquilos
De los viñedos de Oporto salen vinos no tranquilos

Vamos a intentar aclarar que significa la expresión vinos tranquilos. No es nada fácil ya que la legislación no los define con claridad, lo hace por exclusión. Es decir, nos da una explicación del tipo “un vino tranquilo no es …“.

Aunque sea un poco pesado leamos el artículo 54 del Reglamento (CE) Nº 1493/1999 del Consejo de 17 de mayo de 1999 por el que se establece la Organización Común del Mercado Vitivinícola:

“1. Se entenderá por «vinos de calidad producidos en regiones determinadas» o «vcprd» los vinos que cumplan las disposiciones del presente título y las disposiciones comunitarias y nacionales adoptadas al respecto.

  1. Los vcprd comprenden las categorías siguientes:
  2. a) los vinos de licor de calidad producidos en regiones determinadas, en adelante denominados «vlcprd», que se ajusten a la definición de vino de licor;
  3. b) los vinos espumosos de calidad producidos en regiones determinadas, en adelante denominados «vecprd», que se ajusten a la definición de vino espumoso, incluidos los vecprd de tipo aromático;
  4. c) los vinos de aguja de calidad producidos en regiones determinadas, en adelante denominados «vacprd», que se ajusten a la definición de vino de aguja;
  5. d) los vcprd distintos de los indicados en las letras a), b) y c).”

 Según este reglamento son “vinos tranquilos” los que no son de licor, los que no son espumosos y los que no son de aguja. Es decir, como afirmamos al inicio es una definición por exclusión.

Vayamos con la legislación española, en la Ley 24/2003 de 10 de julio, de la Viña y el Vino se dice que los vinos tranquilos (v.t.c.p.r.d.) son los que se refieren en el apartado “d” del reglamento anteriormente expuesto. Para la Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV), el vino se llama “tranquilo, cuando la concentración en dióxido de carbono que contiene es inferior a 4 g/l a 20 °C”. Por lo tanto, para aclararnos, los vinos tranquilos no son ni espumosos ni de aguja, es decir, la presencia de carbono es irrelevante.

Imagen. Los vinos con carbono tampoco son vinos tranquilos
Imagen. Los vinos con carbono tampoco son vinos tranquilos

Vamos a diferenciarlos ahora de los vinos de licor. Según la OIV éstos son los que contienen un grado alcohólico adquirido superior o igual a 15% vol. e inferior o igual a 22% vol. Estos vinos llegan a tal graduación porque se elaboran a partir de mosto de uvas y/o vino -incluyendo el mosto de uva parcialmente fermentado-, al cual se adicionan, solos o en mezcla, destilados, aguardientes o alcohol de origen vitivinícola.

Hemos clarificado algo más, los vinos tranquilos son vinos no espumosos ni de aguja que tienen una graduación igual o inferior a 15º y que no se les ha añadido nada para incrementar la graduación.

Más cuestiones que se suelen suscitar: ¿los vinos dulces son vinos tranquilos? La respuesta es que nada lo impide. Un vino tranquilo puede ser según la OIV:

  • seco, cuando el vino contiene 4 g/l de azúcar como máximo o 9 g/l cuando el contenido en acidez total (expresada en gramos de ácido tartárico por litro) no es inferior en más de 2 g/l al contenido en azúcar.
  • semi-seco, cuando el vino contiene más que los valores aludidos en el primer punto y alcanza como máximo 12 g/l o 18 g/l
  • semi-dulce, cuando el vino contiene entre 19 g/l y 45 g/l.
  •  dulce, cuando el contenido mínimo de azúcar es de 45 g/l.
Imagen. Barricas que contienen vinos tranquilos en su interior
Imagen. Barricas que contienen vinos tranquilos en su interior

Para terminar pongamos ejemplos. Los vinos tranquilos son los blancos, tintos y rosados más habituales. No son vinos tranquilos el cava, el champagne, el oporto, los olorosos o los amontillados. En definitiva, los vinos tranquilos son los que habitualmente llamamos “vinos”.